Principios
de contabilidad generalmente aceptados
Los
principios de contabilidad de aceptación general son un cuerno de doctrinas
asociadas con la contabilidad, que sirven de explicación de las actividades
corrientes o actuales y como guía en la selección de convencionalismos o
procedimientos aplicados por los profesionales de la Contaduría Pública en el
ejercicio de las actividades que le son propias, en forma independiente de las
entidades analizadas y que han sido aceptados en forma general y aprobados por
la Federación de Colegios de Contadores Públicos de Venezuela auscultados a
través de su Comité Permanente de Principios de Contabilidad.
Es
abundante la cantidad de términos en la literatura contable para denominar los
conceptos y las clases de los mismos que integran dichos principios, por lo
cual la expresión principios de contabilidad generalmente aceptados comprende
lo que en forma más precisa se ha definido como:
Postulados o principios básicos que constituyen el fundamento para la
formulación de los principios generales;
Principios
generales, elaborados con base a los postulados, los cuales tienden a que la
información de la contabilidad financiera logre el objetivo de ser útil para la
toma de decisiones económicas, y
Principios aplicables a los estados financieros y a partidas o conceptos
específicos, es decir la especificación individual y concreta de los estados
financieros y de las partidas específicas que los integran.
Los
postulados o principios básicos son equidad y pertinencia.
La equidad está vinculada con el objetivo final de los estados contables. Los
interesados en los estados financieros son muchos y muy variados y en ocasiones
sus intereses son encontrados. La información debe ser lo más justa posible y
los intereses de todas las partes tomarse en cuenta en el apropiado equilibrio.
Por consiguiente, los estados financieros deben estar libres de influencia o
sesgo indebido y no deben prepararse para satisfacer a persona o grupo
determinado alguno con detrimento de otros.
La
pertinencia exige que la información contable tenga que referirse o estar
útilmente asociada a las decisiones que tiene como propósito facilitar o a los
resultados que desea producir. En consecuencia es necesario concretar el tipo
específico de información requerido en los procesos de toma de decisiones por
parte de los usuarios de los estados financieros, en función a los intereses
específicos de dichos usuarios y a la actividad económica de la entidad
(comercial, industrial, de servicios, financiera, aseguradora, sin fines de
lucro, etc.).
Los
principios generales comprenden, en sustancia, tres categorías distintas:
Supuestos derivados del ambiente económico: entidad, énfasis en el aspecto
económico, cuantificación y unidad de medida.
Principios que establecen la base para cuantificar las operaciones de la
entidad y los eventos económicos que la afectan: valor histórico original,
dualidad económica, negocio en marcha, realización contable y período contable.
Principios generales que debe reunir la información: objetividad, importancia
relativa, comparabilidad, revelación suficiente y prudencia.
Entidad. Es una unidad identificable que realiza actividades económicas,
constituida por combinaciones de recursos humanos, recursos naturales y
capital, coordinados por una autoridad que toma decisiones encaminadas a la
consecución de los fines para los cuales fue creada. La entidad puede ser una
persona natural o una persona jurídica, o una parte o combinación de ellas. No
está limitada a la constitución legal de las unidades que la componen.